Cuidados para el bebé
La piel de un recién nacido es cinco veces más fina que la de una adulto. Es mucho más sensible respecto a influencias exteriores y resulta muy permeable. Además, el bebé puede perder calor fácilmente a través de esta capa cornea, todavía poco desarrollada.
Para su crecimiento sano y armónico, el bebé necesita la envoltura de calor que le ofrecen sus padres (tanto emocional como físico), a través de un cuidado atento, amor y una higiene corporal adecuada.
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