Lo primero es la elección de la materia prima. En el caso de la tintura madre de caléndula, Weleda obtiene la caléndula de su propio huerto biodinámico al sur de Alemania, donde se cultivan anualmente cerca de 4 toneladas de caléndulas frescas, sin pesticidas ni fertilizantes químicos.

 

Las flores se recolectan de forma manual, una a una, a primera hora de la mañana, justo después de la fase nocturna de regeneración. Se pesan y se trasladan al centro de procesado situado muy cerca del huerto.

 

Para asegurar su máxima pureza y calidad se someten a rigurosos controles de calidad. Sólo las que los superen son desmenuzadas e introducidas en una mezcla de alcohol natural y agua purificada, en lo que se conoce como maceración. Permanecerán así dos semanas, en las cuales la mezcla hidro-alcoholica penetra en el tejido vegetal arrastrando las sustancias activas. Una vez trascurrido este periodo se filtra por presión y de nuevo se somete a distintos test para comprobar que su calidad se corresponde al altísimo estándar establecido.

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