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A favor de los suelos y la agricultura del mañana

Ser respetuosos con el planeta, supone también cuidar de nuestros suelos con una gestión sostenible.

Existen muchos motivos para poner a los suelos en valor y para buscar soluciones a la transformación agrícola y alimentaria. Es el caso del Living Soil Journey, una serie de diálogos digitales a favor de los suelos y la agricultura del mañana a la que nos unimos desde Weleda. ¡Juntos para unos suelos sanos!

Nos importan los suelos sanos

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Ser respetuosos con el planeta, supone también cuidar de nuestros suelos con una gestión sostenible.

Porque, lejos de lo que podamos pensar, no son los bosques, sino el suelo la mayor reserva de carbono de nuestro planeta detrás de los océanos. El suelo, como parte viva de la corteza terrestre, también filtra el agua de lluvia para crear nuevas fuentes de agua potable.

Sin el poder de la tierra, no habría alimentos: Más del 90% de nuestros alimentos se producen a partir de recursos naturales y crecen en el suelo. En cada zanahoria, cada pan, cada filete, huevo o leche hay nutrientes del suelo.

Además, dos tercios de las especies del mundo viven en el suelo. En una hectárea (100m x 100m) de tierra se encuentran billones de animales del suelo, como lombrices de tierra, ácaros, cochinillas y microorganismos, como bacterias y hongos.

Para salvar el suelo, en Weleda creemos y defendemos el cultivo biodinámico, una agricultura comprometida con el medio ambiente y la biodiversidad: conserva la capa de humus, la mantiene y fortalece, incluso puede aumentarla, algo que hemos vivido en primera persona en nuestros jardines durante décadas.

Con alrededor de 250 kilómetros cuadrados en todo el mundo cultivados de acuerdo con las pautas del cultivo orgánico, no sólo fomentamos la salud del suelo, también ayudamos a la preservación de la biodiversidad.

“Almacén de carbono, protector de especies, donante de alimentos: la respuesta está en el suelo. Pero ¾ de los suelos fértiles del mundo ya se han agotado”

El suelo nos necesita

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Los suelos sanos y fértiles devuelven carbono a la tierra, retienen y limpian el agua, son el hábitat de miles de millones de seres vivos y aseguran nuestra alimentación. Si el suelo muere, nuestras posibilidades contra la crisis climática y la extinción de especies también disminuyen drásticamente.

A pesar de la importancia de los suelos y toda la vida que albergan, los campos cultivables desaparecen y los que quedan contienen cada vez menos humus y nutrientes.

En todo el mundo, se pierden alrededor de 12 millones de hectáreas de tierra cultivable cada año, que es un área del tamaño de Corea del Sur. Una cuarta parte de la superficie mundial ya contiene significativamente menos humus y nutrientes que hace 25 años o ya no se puede usar como tierra cultivable. Las razones: deforestación, tala y quema, sellado del suelo o agricultura intensiva, que no es apta para las condiciones del suelo. Para obtener un suelo bueno y fértil, se necesita mucho tiempo, unos 15 000 años para solo un metro de suelo.

El daño al suelo degradado solo en la UE asciende a 1.250 millones de euros anuales y según las Naciones Unidas, solo nos quedan 50 cosechas mundiales en este camino equivocado para alimentar a la población mundial.

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El suelo- un héroe eco muy preciado

  • 95% de nuestra comida se produce en el suelo.
  • 300 años tarda una capa de tierra rica en humus (1 cm de espesor) en desarrollarse
  • 3 billones de toneladas de carbono almacenan los suelos en la actualidad, la mayor cantidad a nivel mundial después de los océanos.

 

En todo el mundo, nuestros suelos almacenan 3 veces más carbono que la atmósfera, albergan alrededor de mil millones de hongos en 1 metro cuadrado de humus saludable. El potencial para la protección del clima y las especies es enorme.