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WELEDA S.A.U.

Calle Manuel Tovar 3, 2º
28034 Madrid
España


Carpathian Mountains, Rumania

Árnica

Cuando las pequeñas flores de la planta medicinal de árnica florecen, Marinella está tan nerviosa que casi no puede dormir. Después de todo, la cosecha es un momento especial, en el cual todo el mundo vuelve a las aldeas de las montañas occidentales remotas en los Cárpatos.

 

Con el sonido de las campanas, un carro de madera tirado por caballos retumba a la vuelta de la esquina. Encima de este sencillo carro van grandes troncos atados con cuerdas. El carro rueda lentamente pasando sencillas casas de madera de color gris y aldeanos que rastrillan heno en grandes montones. Cuando el carro se detiene, la gente descansa y charla.

Han pasado sólo dos años desde que una carretera asfaltada conduce a Ghetar, el pueblo donde vive Florin Pacurar durante el verano. De 38 años de edad, enseña ingenería agrónoma en la Universidad de Cluj - Napoca y dirige el proyecto Ecoflora, que estudia las plantas en la región y busca conservar el uso de plantas medicinales como recurso natural valioso en Rumania. Vino aquí hace casi 15 años para terminar su tesis final. Hoy en día, es dueño de dos casas de madera, donde los miembros del personal y estudiantes viven durante la temporada del árnica.

Árnica podría ser la fuente de ingresos que salvará la economía de la gente local

Antes de iniciar el proyecto, se espera la llegada de un grupo de estudiantes que han asistido al seminario de Florin en la universidad. Mientras caminan hacia la casa, el profesor explica a los estudiantes sobre la variedad de las plantas del prado. La planta más importante para los locales florece con flores de color amarillo brillante y forma rosetas verdes, y sus propiedades curativas hacen de él un ingrediente muy apreciado en los remedios tradicionales.

El cultivo del árnica se ha convertido en una de las principales fuentes de ingreso y por eso, la gente tiene un compromiso especial en asegurar la supervivencia del árnica. Grandes cantidades del árnica silvestre crecen en las lomas y laderas de los Cárpatos rumanos, que incluyen los Montes Apuseni. Pero la planta es muy sensible. 

Si demasiadas vacas pastan en los prados o los agricultores utilizan fertilizantes químicos, el árnica reacciona inmediatamente a las condiciones del suelo y desaparece. 

Es extremadamente delicado y sólo se nutre de prados predominantemente naturales. Aunque es posible cultivar el árnica en ese nuevo hábitat, es difícil hacerlo crecer y al mismo tiempo contribuir a preservar la biodiversidad y las condiciones naturales de la región, aspectos esenciales para que crezca esta planta en la naturaleza.

El toque curativo del árnica

El Árnica silvestre es un precioso tesoro. La planta medicinal de color amarillo brillante, es altamente sensible y crece solo en praderas naturales. En las montañas Apuseni al sur de los Cárpatos, aún existen estas praderas naturales.

Pequeñas casas de madera enclavadas entre los abetos en los valles de las montañas Apuseni. Mucha gente joven ha abandonado sus pueblos en busca de un futuro mejor. Pero la cosecha del árnica les trae de vuelta.

Junto con los granjeros, Weleda mantiene un proyecto de recolección silvestre en la zona más poblada de los Cárpatos. Los recolectores reciben una formación para saber como tratar la planta del árnica con cuidado y experiencia.

El agricultor sabe que buscar durante la recolección del árnica: sólo las flores completamente abiertas, sin apenas tallo, son las adecuadas para ir dentro de las bolsas de recolección de algodón. Al menos una flor debe permanecer en la planta para que vuelva a florecer el año que viene.

Aparte de hierba y heno, una pradera sola no produce gran cosa para un granjero de las montañas Apuseni. Pero si el árnica crece allí, la pradera ofrece una fuente de ingresos adicional – y los propietarios tienen un incentivo para dejarla en su estado salvaje.

Los agricultores recolectan cada año alrededor de 5.000 kilos de flores de árnica fresca de las praderas de las montañas Apuseni sin fertilizar – lo que se traduce en alrededor de 1000 kilos de flores secas.

Para preparar las flores para el transporte y su procesado, las flores limpias se extienden sobre unas redes de un tejido especial, las cuales están colocadas unas encima de las otras en un horno especialmente diseñado para ello.

La cosecha del árnica mejora la vida de las personas en las Montañas Apuseni, año tras año. Como Florin, que vino aquí como estudiante hace años, y posee en la actualidad 2 casas de madera donde se aloja la gente joven que ayuda en la recolección de verano.

El árnica proporciona un futuro a Mariella Negrea y a su familia. Mariella espera que con el dinero que gana de la cosecha pueda mandar a su hija a la universidad.

La cosecha del árnica trae esperanzas a la gente de la región – y también ayuda a garantizar la existencia continuada del árnica silvestre, verano tras verano

Compromiso para salvar el Árnica

“Queremos crear un modelo para que la gente de la región pueda ver lo que es posible", dice Florin. Mano de obra y materias primas baratas no deberían ser el principal incentivo, sino más bien el uso sostenible, las condiciones de trabajo justas y de calidad. Florin insiste en mantener las buenas prácticas agrícolas y de recolección, que estipulan cómo las plantas silvestres pueden ser cosechadas de manera sostenible y procesadas para obtener un producto de alta calidad.

 

Para ayudar a lograr estos objetivos, Florin y su compañero alemán realizan sesiones de formación cada año para los recolectores locales. Además, han hecho un folleto con ilustraciones sencillas para mostrar el método ideal para la cosecha sostenible del árnica.

 

Muchas personas vuelven a sus pueblos para ayudar con la cosecha del árnica. Pasan el verano trabajando en los altos pastos y viviendo en sencilla chozas. Cuando Florin conduce por la meseta de Calineasa, a veces le paran. "¿Tienes trabajo para mi hijo?”, pregunta una mujer de edad avanzada que se encuentra de pie junto a una valla. "Vamos a empezar en los próximos días", responde Florin. Sin duda, la gente de aquí ha reconocido el valor de la naturaleza.

Cuando empiezan con la recolección, pronto se hace evidente que cada uno tiene su propia técnica. Por ejemplo, Marinella Negrea usa su pulgar y el dedo índice para quitar las cabezas de las flores. Ella trabaja de forma rápida y utiliza las dos manos al mismo tiempo. "Cuando sé que el árnica está en floración, estoy tan emocionada que casi no puedo dormir", dice Marinella. La historia de su vida es típica de la región. Ella dejó la escuela a los 14 años y se casó con 17 años. Hoy en día, Marinella tiene 32 años y una hija de 13 años. "Quiero que mi hija vaya a la universidad y conozca otros lugares."


Ayudar a las personas y la naturaleza

A medida que el sol desaparece detrás de las copas de los árboles de los abetos, el trabajo comienza en la casa del proyecto. Los alumnos de Florin están ayudando a procesar el árnica. Uno de ellos vacía una bolsa de flores sobre una mesa con una superficie de metal, y separan pequeñas piedras y las flores inadecuadas. Las flores limpias se extienden sobre unas redes de un tejido especial, las cuales están colocadas unas encima de las otras en una secadora. 

 

La cosecha ha comenzado y esto significa que para Florin y sus colaboradores las próximas semanas van a ser agotadoras, ya que trabajan de sol a sol. Pero también significa que su concepto funciona: la recolección sostenible de plantas silvestres que ayuda a las personas y la naturaleza. Ya es un reto convencer a los jóvenes de la zona que hay un futuro para ellos aquí. Es más. Cada vez será más importante para preservar el hábitat natural del árnica aplicando las iniciativas correctas. Pero si la gente cree en las perspectivas en ciernes con estas flores de árnica amarillo que abundan en los prados de este año, entonces no hay razón para preocuparse.


Ingredient

Arnica flower in field - Weleda

Extracto de flores de árnica

Arnica Montana Flower Extract

Apoya el metabolismo de la piel a través de la mejora de su elasticidad y el aumento de su resistencia. También tiene un efecto antimicrobiano.