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El puerperio – Tiempo de llegada

¿Qué es el puerperio y cuánto dura?

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Tu bebé ya está aquí. Todo es nuevo, no sólo para tu hijo sino también para ti. Tu cuerpo tiene que recuperarse del esfuerzo del embarazo y el parto, por eso el período del puerperio es muy importante, entre otras cosas, como fase de regeneración. Pero ¿qué experiencias puedes tener en estas semanas?

¿Qué es el puerperio y cuánto dura?

El puerperio es un tiempo de adaptación. Por un lado, el bebé va adaptándose poco a poco al mundo exterior, y por otro vosotros vais asumiendo vuestro papel de padres. Estos procesos requieren tiempo y atención. Además, tu cuerpo se regenera después del esfuerzo del embarazo y el parto, por ejemplo, las eventuales lesiones sufridas durante el parto o la cicatriz de la cesárea sanan durante esta fase. La matriz disminuye de tamaño y en tan sólo unos diez días recupera las dimensiones que tenía antes del embarazo. Este período dura en total entre seis y ocho semanas. Los loquios, un flujo procedente del lugar donde la placenta había arraigado en la matriz, duran unas cuatro semanas. En cambio, el suelo pélvico, así como el tejido de soporte y los ligamentos sobreestirados de tu pelvis, necesitan bastante más tiempo para regenerarse. Durante el puerperio tu cuerpo también tiene que acostumbrarse a producir leche y a dar el pecho. Aunque tú y el bebé cumpláis de forma natural con todos los requisitos necesarios, puede pasar algo de tiempo hasta que todo funcione a la perfección.

¿Qué debes tener en cuenta durante el puerperio?

Date a ti y a tu hijo tiempo suficiente para asimilar todos estos cambios. No todas las mujeres se sienten igual tras el parto, existen muchas diferencias. Algunas prefieren estar acostadas y reposar mucho, otras se sienten rebosantes de energía y les resulta mucho más difícil descansar como requiere el puerperio. Pero es importante hacerlo porque sobrecargarse demasiado pronto suele acarrear enseguida consecuencias negativas.

Si te incorporas demasiado pronto a tu ajetreada vida cotidiana te arriesgas a tener problemas físicos como el estancamiento de la leche o alteraciones del proceso de cicatrización de las heridas. Durante el puerperio tu cuerpo reacciona de forma extremadamente sensible al exceso de estrés y a las sobrecargas. Además, también tienes que procesar a nivel psíquico todos los cambios que se están produciendo. Esa sensibilidad más acusada, a la que puede que no estés acostumbrada, tiene como finalidad que te concentres emocionalmente por completo en el bebé ya que necesita que te ocupes de él día y noche. Para eso lo mejor es que tengáis un estrecho vínculo que se refuerce diariamente con mucha cercanía y contacto físico. Por tanto, el puerperio es el período para conocer y mimar a tu bebé.

¿Ayuda durante el puerperio?

Tu pareja y tú vais a conoceros ahora desde un ángulo nuevo, en vuestra faceta de padres. Date tiempo para ello y trata sobre todo de estar pendiente de ti misma y no de los demás. Escucha tu interior para decidir lo que te sienta bien en cada momento y quién supone un verdadero apoyo para ti en este período.

Tu matrona te brindará acompañamiento profesional para afrontar todos los cambios físicos y psicosociales y también explorará al bebé para asegurarse de que todo está en orden. Además, será tu interlocutora y responderá a todos tus grandes y pequeños interrogantes. Pregunta a tu matrona por las visitas durante el puerperio y no dudes en recurrir a este apoyo siempre que lo necesites hasta el final de la lactancia.

"El período del puerperio es importante y oportuno. En él tu hijo y tú podéis adentraros tranquilamente en una nueva vida. Deja que las cosas vayan poco a poco al principio y no te agobies si tienes que pedir ayuda."

Concentrarse en lo esencial

El puerperio también es el momento de concentrarse en lo esencial. Ya no es tan importante tener la casa impoluta. Establece tus prioridades de manera razonable, ahora es mejor dormir que ponerse a limpiar. Encarga la compra en lugar de tener el estrés de recorrer el supermercado. Prescinde tranquilamente de todo lo que sólo sirva para generar un estrés añadido en este momento tan especial.

A tu bebé también le beneficiará no verse expuesto a demasiados estímulos externos durante estas primeras semanas. Así que acomódate con tu hijo, con tu pequeña familia, en el ambiente acogedor del hogar, y hazlo también cuando haya otros hermanitos. Seguro que ellos vuelven mucho más rápido a su “antigua vida”, pero trata de organizarte para que tu bebé y tú disfrutéis de suficiente reposo. Puedes pedir ayuda para cuidar de los hermanos mayores, quizá tus amigos o familiares puedan cocinar o salir al parque por ti durante un tiempo.

Visto retrospectivamente seis u ocho semanas es un periodo muy largo. Pero esa primera etapa tras el parto es un período muy importante que probablemente recordarás con agrado cuando tu hijo sea un poco más mayor.

Involución

Normalmente todo lo que se ha desarrollado lentamente durante nueve meses necesita exactamente el mismo tiempo para involucionar hasta volver a un estado físico similar al que existía antes del embarazo. Muchas mujeres quieren tener nada más dar a luz la misma figura que tenían antes de quedarse embarazadas. Tómate tu tiempo. Por lo que respecta a la tripa, los músculos abdominales vuelven a ensamblarse poco a poco pero sólo debes comenzar el entrenamiento abdominal cuando estén completamente juntos. Pregunta a tu matrona o tu ginecólogo que compruebe hasta qué punto se han vuelto a cerrar los músculos abdominales. Es recomendable realizar una exploración ginecológica entre 6 y 8 semanas tras el parto. En ella el médico comprobará si los procesos de recuperación y curación del puerperio han concluido y también abordará la cuestión de la contracepción después de dar a luz.