familia con bebe
bebé

Nuevo reparto de roles en la familia

Tras el parto la convivencia con el bebé pone patas arriba el plan de vida anterior. Nuevo ritmo vital, nuevas tareas y roles. Conocerse de nuevo como padres y como pareja.

pareja

Ya has pasado los primeros meses en compañía de tu hijo y puede que todavía esté todo patas arriba y que tu nuevo ritmo de vida no se haya normalizado definitivamente. Eso es algo completamente normal porque todos los integrantes de la familia tienen que acostumbrarse primero a su nuevo papel.

Una nueva vida

Precisamente cuando se trata del primer hijo el cambio que trae su nacimiento es inmenso. Aunque os hayáis preparado inmejorablemente como pareja y hayáis hablado previamente de todas las transformaciones que iban a producirse, en cuanto llega el bebé muchas cosas resultan ser diferentes de cómo habíais previsto. No se puede planificar cómo os va a sentar esta nueva situación. Además, los sentimientos que tenéis como madre y como padre pueden ser muy diferentes. Puede que os sintáis íntimamente unidos a vuestro hijo desde el primer momento. Pero también puede que necesitéis algo más de tiempo para conocer a esa pequeña personita y para desarrollar un poco más cada día vuestro vínculo con ella. Tampoco es raro que tu hijo te resulte incluso un poco extraño a pesar de la intensa convivencia que habéis tenido durante el embarazo.

Un parto difícil: tiempo y espacio para asimilarlo

Quizá hayas vivido un parto que no ha salido como esperabas. Esas vivencias pueden ser una carga para ti y también para tu pareja. Incluso hasta el punto de que los sentimientos que producen dificulten en un primer momento el vínculo con el bebé. Los dolores ocasionados por las lesiones del parto, por la cicatriz de una cesárea o por problemas con la lactancia también pueden complicar el comienzo de la vida en familia. Sea cual sea el motivo de tu agobio o preocupación, habla sobre ello. No te obligues a ti misma a estar siempre contenta después del parto sino que deja espacio a los sentimientos que surjan en cada momento.

Dos se convierten en tres – cómo cambia el bebé la relación de pareja

Tu relación de pareja entra en un plano sentimental enteramente nuevo. Tener un hijo juntos une profundamente. Aunque eso no significa que siempre tengáis que compartir una misma opinión. Pero sí es cierto que básicamente debéis seguir caminos parecidos y buscar valores similares en el día a día en familia. Puede que hayáis hablado de esto antes, cuando sólo erais dos, o quizá estés conociendo ahora nuevas facetas de tu pareja. El primer año con el bebé exige mucho a los nuevos padres. Estrés, agotamiento, impotencia e incluso desesperación son nuevos sentimientos y situaciones a las que tenéis que adaptaros. En ese período también se pone de manifiesto hasta qué punto sois capaces de congeniar como pareja en momentos de crisis. Lo ideal es contar con el apoyo del otro cuando uno ya no puede más o cuando necesita hacer una “pequeña pausa”. No tenéis que demostraros nada el uno al otro, es mejor pedir ayuda a tiempo cuando os sintáis desbordados. La paternidad no es una competición sino que funciona mucho más fácilmente si se trabaja en equipo. En vuestra nueva faceta de padres tampoco debéis olvidar por qué habéis escogido a vuestra pareja y qué es lo que tanto apreciáis de ella.

La fiabilidad simplifica la cotidianidad familiar

Tu hijo necesita que satisfagas sus necesidades de forma fiable y que le proporciones cercanía, alimento y amor. Al principio eso exige que muchas veces aparques tus propias necesidades. Incluso puede ser necesario ponerse de acuerdo para hacer cosas tan simples como ducharse o ir a la compra. Posiblemente antes te diera lo mismo que tu pareja llegara a casa una hora antes o después, pero ahora eso supone una diferencia a tener en cuenta. Lo mejor es que planifiquéis juntos la jornada con antelación. Quizá parezca un poco cuadriculado pero poder planificar o saber cuándo contáis con apoyo os simplificará mucho el día a día y os permitirá seguir un ritmo.

Conservar los bellos momentos

Crecer juntos como familia requiere tiempo y espacio. Sé paciente contigo misma y con tu pareja. El día a día te planteará constantemente nuevos retos, tómate esos desafíos con humor y buen talante. Y, sobre todo, disfruta de forma plenamente consciente de los muchos bellos momentos de felicidad que trae consigo la vida en familia. Asombraos juntos, reíd juntos y deleitaos con hermosos recuerdos. Quizá os apetezca contemplar juntos esta misma noche fotos del embarazo o de los primeros días del bebé y alegraros de todas las cosas fantásticas que habéis logrado hasta ahora.