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Convertirse en padres – Seguir siendo pareja

¿Qué hacer para que los padres vuelvan a reencontrarse en medio del ajetreo cotidiano y cómo crear rituales beneficiosos?

Entrevista con Anja Constance Gaca

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Con la llegada de un nuevo miembro a la familia las prioridades cambian. El bebé reclama toda vuestra atención y tenéis que redefinir vuestra relación de pareja. Anja Constance Gaca, autora de “Sobre buenos padres... y parejas felices" habla sobre esta etapa en la que surge una nueva familia.

Querida Anja, con la llegada del bebé cambia también la relación de pareja. ¿Qué hacer para que los padres vuelvan a reencontrarse en medio del ajetreo cotidiano y cómo crear rituales beneficiosos?

Date tiempo a ti misma y a tu familia. Lo mejor es tener suficiente apoyo durante el puerperio para comenzar sin brusquedad esta nueva vida familiar. Así podrás enamorarte de tu bebé y conocer sus necesidades. Después del caos inicial de los primeros días y semanas irás encontrando estructuras que encajen contigo y con tu familia. Quizá os hayáis dado cuenta de que algunas tareas le resultan más fáciles a uno que otro. Se trata sobre todo de reencontrarse con una rutina cotidiana, con ese nuevo día a día que ahora, con el bebé, es muy diferente en muchos aspectos. Algunas cosas se regulan por sí solas. Pero los padres tienen que hablar de casi todo para organizarse y planificar por adelantado.

¿Cómo se puede evitar que el descontento se vaya apoderando de la relación de pareja y acabemos siendo solamente mamá o papá?

Buscar juntos una buena forma de dialogar e intercambiar opiniones de forma sincera y abierta crea cercanía y confianza y repercute positivamente en la relación. Cuando no se pueden expresar las propias ideas, necesidades y sentimientos surgen problemas y desacuerdos. Porque la atención positiva que ambos miembros de la pareja se brindaban antes ahora se desplaza en buena medida hacia el bebé. Y está bien que así sea porque esa pequeña personita necesita apoyo en casi todos los aspectos. Por eso se hace notar con tanta fuerza, para que los padres actúen como corresponde. No obstante, también es importante que el ser padres no os haga olvidar la relación de pareja. Porque al fin y al cabo esa relación es el fundamento sin el cual vuestro hijo no estaría aquí.

¿Qué hacer cuando se tienen ideas diferentes o uno no consigue acostumbrarse al reparto de roles?

Ahora conoceréis a vuestra pareja bajo una nueva luz como madre o como padre. Probablemente estaréis de acuerdo en muchos aspectos pero otros serán fuente de debate. No olvidéis que cada uno aportáis experiencias diferentes de vuestras respectivas familias que han marcado vuestra personalidad. Ahora, con vuestro propio hijo en los brazos, debéis preguntaros qué cosas vais a incorporar y qué cosas queréis hacer de manera diferente. Hablad sobre ello entre vosotros. Y, sobre todo, escuchaos. A veces ése es el reto más importante. Pero no sólo hay que encontrar un camino común en cuestiones de educación, también hay que aclarar y readaptar muchos aspectos organizativos. Tened una actitud lo más flexible posible y, si el reparto de roles actual no os parece bien, expresadlo abiertamente. No os veáis sólo como padres, no perdáis de vista vuestras necesidades más personales. Y también las que compartís como pareja. Seguramente ya no es posible ir juntos al cine sin más preparativos. Pero podéis encontrar nuevos caminos para pasar ratos juntos en los que no sólo os relacionéis como padres. Quizá podáis ir los dos a desayunar mientras la abuela da un paseo con el niño.

¿Sirve de ayuda planificar de forma deliberada momentos para vivir en pareja?

Cuando se tienen niños ya no es tan fácil hacer algo de forma espontánea. Cuando necesitéis tiempo para estar solos tendréis que organizarlo previamente. Además, eso también depende de que estéis dispuestos a dejar a vuestro hijo a cargo de una tercera persona, ya sea la abuela, el abuelo o la canguro, y de la forma en queráis que lo cuiden. Si todavía no os sentís preparados para separaros de vuestro bebé podéis comer juntos mientras él duerme a vuestro lado en el fular portabebés o en el cochecito o también podéis hacer una siesta juntos el fin de semana. Poco a poco recuperaréis la energía para hacer pequeños planes. Por supuesto, siempre puede surgir algún imprevisto, pero sería una pena que dejarais de planear cosas que os hagan felices como pareja por ese motivo. Abordad la cuestión poco a poco y con espíritu positivo y, aunque sea necesario planificar los momentos que pasáis solos los dos, eso os ayudará a reencontraros como pareja.

"La vida cotidiana cambia y muchas cosas ya no surgen de forma espontánea. Podéis empezar a buscar deliberadamente ratos para estar juntos los dos o aprovechar los momentos en que vuestro hijo duerme. Vuestro amor es el fundamento de una relación de pareja dichosa y también os da fuerzas en los momentos difíciles. Así que cuidadlo juntos. "

¿Qué hacer cuando se dispone de muy poca intimidad como pareja?

Si tenéis la sensación de que no os queda mucho margen para vuestra relación de pareja pero de momento no podéis cambiar la situación, al menos es bueno hablar de ello. Reconocer que ahora las cosas nos os resultan fáciles a ambos también crea un vínculo. Probablemente no tengáis ni idea de que vuestra pareja se siente de forma muy parecida. Es posible que con la llegada del bebé también haya cambiado vuestra vida sexual. El momento en que las parejas vuelven a tener relaciones íntimas durante el primer año tras el parto varía mucho según los casos. En este punto tampoco se puede hablar de muy pronto o muy tarde. A veces el parto ha dejado lesiones que tardan tiempo en curarse. Puede que en un primer momento resulte difícil aceptar con cariño las transformaciones del propio cuerpo. El estado hormonal también puede influir en la líbido. Pero, incluso aunque ninguno de estos aspectos suponga un “obstáculo”, siempre está ahí el día a día con el bebé que ofrece muy pocos momentos en los que podáis estar juntos sin interrupciones. Rara vez surgirán de forma espontánea. Quizá uno de los dos mime al otro con un agradable masaje en la espalda. En vez de ir al cine podéis ver juntos una película sentados en el sofá. Y, si pedís que os envíen a casa la comida de vuestro restaurante favorito y la servís en unos platos bonitos, quizá os sintáis como si hubierais salido a cenar juntos. Además de los grandes momentos son sobre todo esos pequeños ratos en común los que os unen como pareja.

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