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Llevar a tu bebé al médico

¿Cuándo es necesario acudir al médico?

¿Tu bebé llora mucho, tiene fiebre o incluso siente dolor? Los padres sufren en esas situaciones y a menudo no saben exactamente qué molestias son inocuas y cuáles son peligrosas. Te enseñamos qué síntomas requieren atención médica.

Recomendación general sobre visitas al médico con bebés y niños pequeños

El sistema inmunitario de los bebés aún no ha madurado del todo. Por eso los bebés y los niños pequeños son más propensos a contraer enfermedades leves e inocuas como las irritaciones de garganta que provocan tos. Pero esas enfermedades que normalmente no entrañan ningún riesgo pueden empeorar rápidamente. Por eso es mejor pecar por exceso que por defecto cuando se trata de acudir al médico. Aunque eso no significa que haya que pedir ayuda médica ante cualquier llanto o malestar del pequeño. Aquí tienes una lista de comprobación que te ayudará a saber cuándo es necesario recurrir al pediatra:

Lleva a tu hijo al médico lo antes posible si:

  • Tiene temperatura alta y fiebre durante más de dos días
  • Bebe mal y tiene diarrea varias veces en un corto lapso de tiempo
  • Tiene algo en la nariz o en los oídos. Debes tener cuidado si tratas de retirarlo tú misma porque podría deslizarse aún más hacia dentro
  • Parece sentir dolores que no sabes a qué se deben o llora constantemente (más de lo normal durante un largo período de tiempo)
  • Presenta una erupción cutánea inusual o una quemadura en la que se forman pústulas
  • Vomita constantemente durante bastante tiempo e incluso aparece mucosidad sanguinolenta en el vómito o en el pañal

Ante una emergencia hay que acudir al médico de urgencias

Llama a urgencias ante cualquier situación grave si ves que tu hijo está semiinconsciente o ha sufrido un desmayo. Reacciona también inmediatamente si notas que se ahoga o si ha resultado herido en un accidente.

Reacciona de inmediato y sin vacilaciones si tu hijo

  • ha tragado algo venenoso, un objeto o un medicamento para adultos
  • si le falta el aire y respira con dificultad y los labios o la piel adquieren un tono violáceo
  • si sufre una caída grave, eventualmente acompañada de fractura ósea, o un golpe fuerte en la cabeza
  • si sufre una herida profunda con mucha pérdida de sangre (detén la hemorragia oprimiendo la herida con un paño limpio).