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Vías de curación natural para niños enfermos

Acompañamiento del niño enfermo

Envolturas y cataplasmas para niños y bebés

Los remedios caseros tradicionales pueden aliviar los resfriados y la fiebre: la aplicación de envolturas en las pantorrillas respalda la curación de forma natural. Con estos consejos podrás aliviar las molestias que la fiebre y el resfriado causan a los bebés y a los niños pequeños.

Estimular la energía autocurativa

La fiebre es una reacción inmunitaria que ayuda al organismo a superar la enfermedad. Cuando la fiebre sube y supone una sobrecarga, las envolturas en las pantorrillas son una buena forma de respaldar el proceso de curación natural. Consiste en aplicar paños húmedos y ligeramente fríos que hacen que se evapore el exceso de calor y se expulse a través de la piel. Cuando las utilices es importante que permanezcas todo el tiempo al lado del niño y que no lo dejes solo. Porque en cuanto los pies se quedan fríos hay que retirar inmediatamente las envolturas. No se deben emplear cuando la fiebre está empezando a subir y los pies y las pantorrillas aún están fríos.

Envolturas en las pantorrillas: aplicación y consejos de utilización

Para poner envolturas en las pantorrillas es necesario hacer algunos preparativos. Primero hay que buscar una toalla grande y colocarla sobre el colchón para protegerlo. Es recomendable ventilar brevemente la habitación y tomar la temperatura al niño. Después se puede comprobar la temperatura del agua que se va a utilizar para la envoltura. Es bueno que los paños estén a una temperatura entre 28 y 32 grados y por tanto un poco por debajo de la temperatura corporal del pequeño. Durante la aplicación de las envolturas hay que tapar ligeramente al niño y dejarle puestos los calcetines. Para preparar las envolturas necesitas:

  • De dos a cuatro paños de algodón o lienzo (lo suficientemente grandes para rodear por completo la pantorrilla del niño)
  • Un termómetro para medir la fiebre y otro para medir la temperatura del agua
  • Un recipiente con agua caliente, aproximadamente a 2 ° C por debajo de la temperatura corporal del niño
  • Añadir al agua el zumo de un limón sin tratar, eso aumenta el efecto de las envolturas
  • Aplicación: Sumergir por completo el paño en el agua y escurrirlo hasta que ya no gotee
  • Colocar el paño alrededor de la pantorrilla, muy pegado a la piel pero sin que esté tirante
  • Dejar actuar la envoltura entre cinco y diez minutos y luego renovarla; repetir dos veces la operación
  • Después dejar que el niño descanse y duerma

Acompañamiento del niño enfermo

Los bebés y los niños viven la aplicación de estos remedios externos como una atención especial de sus padres. La dedicación cuidadosa y atenta que implica poner las envolturas en las pantorrillas transmite al pequeño una sensación de cercanía, cobijo y seguridad. Y esa es una experiencia muy importante para él porque se siente plenamente percibido y tratado de forma atenta. El organismo se tranquiliza y puede concentrarse por completo en el proceso de curación. El descanso posterior también juega un papel importante, después de aplicar las envolturas hay que tapar amorosamente al pequeño y permanecer a su lado. Mientras actúa el remedio puedes leerle algo en voz alta o hacer juegos con los dedos.