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¿Cómo educar a los niños pequeños?

Consejos para educar ante la obstinación y las rabietas

susanne mierau

Fase de obstinación, rabietas y gritos, establecer límites, ponerse de acuerdo con la pareja y con los abuelos sobre el estilo de educación que quieres para tu hijo… A medida que el pequeño crece aumentan también los retos que hay que afrontar. ¿Qué debes tener en cuenta en la actual fase vital de tu hijo por lo que respecta a la educación?

Susanne Mierau es pedagoga titulada, experta en acompañamiento familiar, escritora y madre de tres hijos. Hemos conversado con ella.

Querida Susanne, ¿qué debemos tener en cuenta al educar a nuestros hijos y qué es importante en la fase en que el bebé pasa a ser un niño pequeño?

Educar significa sobre todo acompañar y convertirse uno mismo en un modelo a seguir. ¿Cómo me comunico, cómo interactúo? ¿Digo siempre “gracias” y “por favor”? Nuestra propia conducta influye de manera decisiva en la reacción de la persona que tenemos delante. Si trato a mi hijo pequeño de forma respetuosa e intento entenderlo, si tomo sus sentimientos en serio y lo percibo atentamente, casi siempre se generará una situación más relajada. La percepción atenta también aporta empatía y ésta es muy importante para comprender mejor a los demás.

A veces no resulta fácil conservar la claridad y la calma en situaciones estresantes. ¿Qué se puede hacer si uno mismo se impacienta, levanta la voz o grita al niño?

A menudo no gritamos por algo que haya hecho nuestro hijo sino por las condiciones personales en que nos encontramos. El ajetreo, el estrés o el cansancio pueden hacer que situaciones que en realidad no tienen importancia se agudicen rápidamente: uno ya no tiene paciencia y explota o está constantemente sobrecargado por el trabajo, las tareas del hogar, la compra u otros factores estresantes. Todo esto consume los propios recursos y puede hacer que perdamos antes los nervios. En estas situaciones es bueno ser consciente de qué es exactamente lo que desencadena el estrés. Así podremos tratar de modificar las condiciones marco y buscar apoyo. Se puede aligerar la sobrecarga contando con una buena red de relaciones, haciendo breves pausas y teniendo la posibilidad de delegar tareas: por ejemplo, pedir que nos lleven la compra a casa o disfrutar de vez en cuando de un par de horas sin niños. Porque cuando uno está bien equilibrado también dispone de más recursos y paciencia para interactuar con sus hijos.

¿Hasta qué punto sirven de ayuda el tono de voz, la mímica y los gestos cuando expresamos normas y cómo se puede poner límites con cariño?

La forma en que decimos las cosas es muy importante. Expresarnos con claridad y serenidad ayuda a suavizar situaciones difíciles. Tanto nosotros como nuestros hijos tenemos temperamentos diferentes y por eso reaccionamos de distinta forma. En principio es normal que los niños necesiten aprender que no pueden hacer todo lo que quieren. Las normas derivan de la propia vida cotidiana y es importante atenerse claramente a ellas. En este contexto también es de gran ayuda convertirse en un modelo a seguir. Un ‘no’ tiene que ser siempre un 'no', en este punto es importante que los padres se manifiesten siempre con claridad invariable.

¿Qué podemos hacer cuando reaccionamos mal o no estamos de acuerdo con las reacciones y la “educación” de nuestra pareja o de los abuelos?

Es normal que no siempre seamos perfectos como madres o como padres. Y en ese caso también debemos actuar de forma ejemplar: podemos pedir perdón a nuestro hijo por nuestro comportamiento y aprender de ello. Por lo que respecta a la educación del niño cuando se deja al cuidado de terceros, es valioso acordar una especie de colaboración educativa. Eso significa buscar el diálogo, ya sea con la abuela, el abuelo...

Hay que intercambiar opiniones y dejar claro qué consideramos importante. Es imprescindible establecer un diálogo para aclarar a las personas que cuidan a tu hijo cuáles son los principios más importantes para ti. Eso incluye desde cuestiones como la comida y la bebida hasta las pausas de descanso, las actividades o los regalos.