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Sobreestimulación: el niño pequeño se siente desbordado y estresado

Consejos para más calma y relax en el día a día con niños pequeños

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A los niños pequeños todo les resulta apasionante y se entusiasman con muchas cosas. Y además siempre están aprendiendo en su vida cotidiana. Pero llega un momento en que esa cabecita que no para de trabajar esta “llena” y el niño ya no es capaz de asimilar nada. Si sigue recibiendo más estímulos reaccionará de manera impulsiva y su estado de ánimo puede desestabilizarse.

Detectar la sobreestimulación: primeras medidas

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Ayuda en caso de sobreestimulación

Pero si tu hijo está tan sobreexcitado que sólo puede gritar y llorar y no te escucha, lo mejor es que lo acompañes y que le des apoyo en esa situación difícil. Sentimos la necesidad interna de detener rápidamente el llanto, pero precisamente en muchas ocasiones ésa es la forma en que los niños pueden eliminar el estrés. Reprimir el llanto distrayendo su atención incluso puede intensificar la tensión. Por tanto, coge a tu hijo en brazos y déjale que llore y que se vaya tranquilizando poco a poco.

"Cuanto mejor consigamos mantener la calma en esos momentos de agobio, antes se tranquilizará el niño. Si tú misma transmites sensación de calma ayudarás a tu hijo a tranquilizarse. "

Evitar la sobreestimulación de los niños

Si notas que en vuestra vida cotidiana llegáis repetidamente a situaciones de sobreestimulación trata de evitarlo en lo posible. Hay medidas sencillas que pueden ayudar a reducir los estímulos y a crear un ambiente de calma. Por ejemplo, es importante tener espacios de verdadera serenidad: en el dormitorio no se juega ni tampoco debe haber juguetes ni móviles estimulantes colgados sobre la cama. Quizá también puedas cambiar tu rutina de compras. Las visitas al supermercado suelen desencadenar una avalancha de estímulos. Planifica las actividades y el plan de la jornada con suficientes pausas y fases de preparación. En el ajetreado día a día exigimos que nuestros hijos funcionen. Deben vestirse rápidamente, estar listos a tiempo para salir de casa, irse a dormir puntualmente. Normalmente imponemos nuestro horario a los niños. Y eso también puede contribuir a que se sientan desbordados y sobreexcitados. Por eso sirve de ayuda planificar las actividades con suficiente tiempo de preparación, porque precisamente los niños pequeños no son capaces de cooperar si están bajo presión y enseguida se sienten desbordados.