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Desarrollo de la motricidad fina

Utilizar el pulgar y el índice como una pinza

A los diez meses de edad el bebé adquiere una nueva capacidad que le permitirá investigar mejor su entorno: el agarre en pinza. Gracias a él podrá coger las cosas con más precisión y comprender mejor el mundo. Te explicamos qué supone esto para ti y para vuestro entorno y cómo puedes apoyar a tu hijo en esta fase de su desarrollo.

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Utilizar el pulgar y el índice como una pinza

Comienza una nueva etapa para el niño y para sus padres: tu hijo conoce ahora las cosas en detalle y puede sostener objetos pequeños con las manos. Porque, aproximadamente hacia el décimo mes de vida, el bebé aprende a juntar conscientemente las yemas del índice y del pulgar lo cual le permite coger pequeños objetos. Gracias a esta capacidad también podrá analizar a fondo piezas pequeñas, cogerlas con la mano y a menudo llevárselas a la boca. Esta capacidad de coger con precisión se denomina también agarre en pinza.

¡Cuidado con las piezas pequeñas!

Hasta ahora las piezas pequeñas estaban básicamente a salvo de las manos del bebé puesto que aún no podía coger nada con ellas. Pero ahora, al adquirir esta nueva capacidad, esas pequeñas manitas se lanzan a buscar posibilidades de poner en práctica su nueva destreza. Buscan y encuentran objetos pequeños entre las maderas del suelo, debajo del sofá y, naturalmente, en la cocina. Da igual donde esté el niño, ahora saldrán a la luz piezas minúsculas. La capacidad del agarre en pinza es conveniente e importante para el desarrollo infantil a fin de aprender el entorno y adquirir más adelante otras habilidades como escribir y comer con cubiertos, pero también obliga a los padres a inspeccionar la casa con lupa a fin de asegurarse de que no es fácil para el bebé alcanzar piezas pequeñas que puedan suponer un peligro.

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Contribuir a la alegría de aprender

Es importante poner fuera del alcance del niño las piezas pequeñas que puedan suponer un peligro, pero también hay que dejar que practique el agarre en pinza. Los alimentos son un buen objeto para explorar: hasta ahora el bebé podía sostener con el puño palitos de verdura y similares. Ahora comienza una nueva etapa de la alimentación complementaria porque ya puede coger trozos pequeños de comida del plato. El pequeño puede pasar largo rato cogiendo una frambuesa tras otra y llevándoselas a la boca. Una ensalada con tomates cherry picados y pequeños trocitos de pepino también puede deparar grandes alegrías o también unas bolitas de mozzarella o unos dados de queso. No hay límites para la fantasía a la hora de permitir al niño utilizar el agarre en pinza para comer.

"Con la adquisición de estas nuevas habilidades que permiten a tu hijo comprender mejor su entorno debes revisar de nuevo tu hogar para asegurarte de que no hay piezas pequeñas peligrosas a su alcance. Para que todos acompañéis su desarrollo de forma segura y os alegréis con sus pequeños descubrimientos."

Motricidad aún más fina

Pero con el agarre en pinza aún no ha concluido el desarrollo de la motricidad fina: el bebé sigue practicando esta destreza y cada vez se muestra más hábil hasta que el agarre en pinza se transforma en agarre en tenaza, en el que las puntas de los dedos se utilizan para coger con mayor precisión aún. Como ocurre con tantas otras cosas, este hito y la posibilidad de ponerlo en práctica constituyen el requisito previo para que el pequeño realice avances posteriores en su desarrollo.