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Luz solar – Vitamina D

¿Cuánta luz solar es buena para los niños?

Luz solar – Vitamina D

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Necesitamos la luz solar para mantener nuestro organismo sano. Los rayos solares contribuyen a la formación de vitamina D en la piel. Pero el exceso de radiación UV también puede ocasionar daños, sobre todo a los bebés y a los niños pequeños. ¿Con qué frecuencia y durante cuánto tiempo sienta bien estar al aire libre bajo los rayos del sol? El pediatra Alfred Längler nos ofrece respuestas y consejos.

Luz solar – Vitamina D

La luz solar puede estimular la formación de vitamina D en la piel y esta vitamina es necesaria para los huesos. Pero es importante saber que para ello ni nosotros ni nuestros hijos tenemos que exponernos directamente al sol. Porque en la sombra también hay suficiente radiación UV para contribuir a la formación de vitamina D.

Si los padres tienen en cuenta algunos consejos importantes pueden dejar que sus hijos disfruten de las ventajas de la luz solar sin exponerlos a los riesgos innecesarios y evitables de la radiación solar:

  • Procurar que estén siempre bien cubiertos, con un gorro (que proteja la nuca) y vestimenta ligera de algodón.
  • Utilizar protección solar (como mínimo de factor 30 o más) sin conservantes ni aromatizantes.
  • Aplicar la crema con especial cuidado en las orejas, el lomo de la nariz y los empeines.

Utilizar protector solar no significa que se pueda dejar al niño expuesto directamente a los rayos del sol durante más tiempo, además los bebés no deben recibir radiación solar directa. Los productos solares con factores de protección elevados tampoco protegen por completo de los rayos UV. Si (a pesar de todas las medidas precautorias) se produce una quemadura solar, hay que tratarla de inmediato de forma eficaz.

Cuidado: luz solar

El exceso de luz solar también puede tener consecuencias negativas. Como los bebés y los niños pequeños aún tienen poca melanina y la piel infantil todavía es muy fina, son especialmente sensibles y una exposición al sol relativamente breve puede producir quemaduras solares. Éstas se manifiestan como cualquier otra quemadura por un enrojecimiento de la piel, en casos extremos también por la formación adicional de ampollas. Las quemaduras solares en la infancia pueden aumentar claramente el riesgo de desarrollar cáncer de piel en el futuro.